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Por Elena Marcos

Hablar hoy de Matilde Ras es hablar de conocimiento, de observación y de pensamiento crítico, pero también es hablar de igualdad.

Fue una mujer súper interesante que rompió moldes cuando muy pocas podían hacerlo. Reivindicó el valor de la investigación, del estudio permanente y de la curiosidad intelectual en una época en la que las mujeres apenas encontraban espacios de reconocimiento académico.

Su figura representa mucho más que la historia de la grafología. Simboliza el talento femenino que abrió caminos en la ciencia, en las humanidades y en la divulgación del conocimiento.

Por eso, resulta especialmente significativo que el Instituto de Psicografología y Peritación (IPSIGRAP) haya querido que el premio que reconoce la excelencia profesional lleve precisamente su nombre, Quiénes reciben hoy el Premio Matilde Ras no solo son distinguidos por su trayectoria; pasan a formar parte de una tradición de rigor, investigación y compromiso con el conocimiento iniciada hace más de un siglo por una mujer extraordinaria.

Como escribió la propia Matilde Ras, en una de las ideas que mejor resume su pensamiento, «la escritura es el gesto personal más permanente del individuo«. Una afirmación que sigue invitándonos más de cien años después, a mirar la escritura no solo como un medio para comunicar, sino como una expresión profunda de la identidad humana.

El Premio Matilde Ras: reconocer a quienes continúan escribiendo su legado

Con el propósito de mantener viva la memoria de esta extraordinaria pionera, IPSIGRAP (Instituto de Psicografología y Peritación) concede, desde 2006, el Premio Matilde Ras, una distinción que reconoce la excelencia profesional, la investigación y la divulgación en el ámbito de la psicografología y la peritación caligráfica. Este premio tiene un accésit al Alumn@ Excelente que se otorga a aquellos alumnos que hayan destacado por su dedicación e interés en los estudios grafológicos.

Los grandes referentes no desaparecen cuando dejan de escribir, permanecen vivos mientras otras personas continúan desarrollando el camino que ellos iniciaron.

Entrevista Eva Guajardo-Fajardo: La voz de quien continúa el legado

Con motivo de la concesión del Premio Matilde Ras, conversamos con una de las ganadoras del accésit, Eva Guajardo-Fajardo, para entender qué significa recibir un reconocimiento que lleva el nombre de una de las mujeres más influyentes en la historia de la grafología española.

¿Qué sentiste al conocer que recibías un premio que lleva el nombre de Matilde Ras, una de las grandes pioneras de esta disciplina?

Alegría y gratitud. Este premio mantiene vivo el recuerdo de una mujer excepcional que no merece ser olvidada, es un privilegio poder formar parte de lo que ella simboliza y que crean que eres merecedora de recibirlo. Saber que este premio lo han recibido grandes profesionales de la grafología te reta a seguir trabajando y mejorando en este campo para seguir sus pasos.

¿Qué enseñanzas o legado de Matilde Ras consideras más inspirador para quienes hoy trabajan en la psico grafología y la peritación caligráfica?

Es una elección difícil porque su legado es enorme y sigue vigente en la actualidad. Pero me gustaría destacar una cualidad suya, su rigor y espíritu crítico. Matilde Ras era una libre pensadora, basaba sus opiniones en el análisis imparcial de los hechos y esta independencia de criterio me parece una cualidad imprescindible para cualquier grafólogo o perito.

Ser ecuánimes y honestos con los resultados obtenidos en nuestro trabajo, con independencia de cualquier imposición dogmática o económica, es nuestra esencia y lo que pone en valor nuestra actividad.

En un mundo marcado por la digitalización y la inteligencia artificial, ¿qué papel crees que sigue desempeñando la escritura manuscrita como expresión de la personalidad?

Sigue desempeñando un papel fundamental. Nuestro cerebro es el que escribe y ordena a la mano cómo debe realizar los movimientos, los trazos revelan aspectos de la personalidad igual que los gestos o posturas que adoptamos y utilizamos para movernos por la vida. Por ello cada persona es singular y posee una escritura que le es propia y que se diferencia de las demás.

A pesar de la digitalización, las personas siguen escribiendo a mano y eso hace que la grafología siga siendo necesaria en diversos campos de la psicología, la pedagogía, la educación o los recursos humanos (para selección de personal), por no hablar de la grafología forense (peritaje caligráfico). Ahora más que nunca se recurre a la Pericia Caligráfica para determinar la autenticidad o falsedad y la autoría de escrituras y firmas en un documento, para realizar informes y dictámenes periciales caligráficos y su posterior ratificación y defensa en tribunales de justicia.

Por otra parte, la pericia caligráfica ha ampliado su campo de trabajo de la escritura manuscrita al cotejo o examen pericial de escritura mecanografiada o impresa a efectos criminales o judiciales.

Vivir en un mundo tecnológico también favorece a los grafólogos y peritos porque nos permite aplicar un instrumental variado para analizar las muestras recibidas. Y no me refiero sólo a muestras manuscritas, en documentoscopia el uso de este instrumental es imprescindible para analizar documentos impresos que contengan diferentes medidas de seguridad y que deben ser comprobadas para determinar su autenticidad o falsedad.

¿Qué consejo daría a los jóvenes profesionales que desean dedicarse al estudio científico de la escritura y continuar el camino que abrió Matilde Ras hace más de un siglo?

Que no lo duden, tanto si quieren dedicarse a ella en exclusiva como compaginarla con otros estudios o trabajos.

Si les gusta trabajar con personas, la grafología les ayudará a comprender a los demás y a empatizar un poco más con ellos porque les permitirá descubrir sus maneras de pensar y de sentir, así como sus motivaciones y aspiraciones personales.

Si les gusta más el ámbito forense, la grafología complementa la pericia caligráfica porque determinar la personalidad y el sentir del escritor puede ayudar al perito a detectar con mayor facilidad a una mano falsaria.

Este premio sirve para recordar a quien hizo posible que hoy otras personas puedan seguir investigando, enseñando y avanzando en el conocimiento de la persona a través de su escritura: la gran Matilde Ras.